Cuenta una historia que dos amigos iban caminando por el desierto. En algún punto del viaje comenzaron a discutir, y un amigo le dio una bofetada al otro. Lastimado, pero sin decir nada, escribió en la arena: “Mi mejor amigo me dio hoy una bofetada”.
Siguieron caminando hasta que encontraron un oasis, donde decidieron bañarse. El amigo que había sido abofeteado comenzó a ahogarse, pero su amigo lo salvó. Después de recuperarse, escribió en una piedra: “Mi mejor amigo salvó hoy mi vida”.
El amigo que había abofeteado y salvado a su mejor amigo preguntó: “Cuando te lastimé escribiste en la arena y ahora lo haces en una piedra. ¿Por qué?” El otro amigo le respondió: “Cuando alguien nos lastima debemos escribirlo en la arena donde los vientos del perdón puedan borrarlo. Pero cuando alguien hace algo bueno por nosotros, debemos grabarlo en piedra donde ningún viento pueda borrarlo”.
Y es que a veces somos tan idiotas que no nos damos cuenta de que podemos hacer daño a personas que nos quieren, y que queremos. Hay cosas que pueden hacer mella en una amistad. A veces uno no piensa lo que dice. A veces uno es torpe para arreglar las meteduras de pata. Pero eso no quiere decir que no quiera al amigo y sienta mucho haberle hecho daño. Por eso, si eres mi amigo y me lees: Te lo ruego, escríbelo en la arena.
Siguieron caminando hasta que encontraron un oasis, donde decidieron bañarse. El amigo que había sido abofeteado comenzó a ahogarse, pero su amigo lo salvó. Después de recuperarse, escribió en una piedra: “Mi mejor amigo salvó hoy mi vida”.
El amigo que había abofeteado y salvado a su mejor amigo preguntó: “Cuando te lastimé escribiste en la arena y ahora lo haces en una piedra. ¿Por qué?” El otro amigo le respondió: “Cuando alguien nos lastima debemos escribirlo en la arena donde los vientos del perdón puedan borrarlo. Pero cuando alguien hace algo bueno por nosotros, debemos grabarlo en piedra donde ningún viento pueda borrarlo”.
Y es que a veces somos tan idiotas que no nos damos cuenta de que podemos hacer daño a personas que nos quieren, y que queremos. Hay cosas que pueden hacer mella en una amistad. A veces uno no piensa lo que dice. A veces uno es torpe para arreglar las meteduras de pata. Pero eso no quiere decir que no quiera al amigo y sienta mucho haberle hecho daño. Por eso, si eres mi amigo y me lees: Te lo ruego, escríbelo en la arena.


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