Hoy, mientras veía alguna de las pruebas de atletismo, y comentábamos en familia los duros entrenamientos a los que se someten los deportistas, he descubierto algo acerca de un gran deportista español, de hace unos años, que la verdad es que me ha impresionado. Mi padre nos ha comentado como recuerda los madrugones que se pegaba su compañero de habitación de su época de estudiante, en un Colegio Mayor de Madrid. Se levantaba con él a veces para acompañarle en el desayuno (un desayuno espectacular, digno de un tío que se va a pasar la mañana corriendo y saltando). Después de contarnos el gran deportista que era su amigo, y escuchándole yo convencida de su exageración y de que este no habría pasado de ganar un par de campeonatos interuniversitarios, me ha dicho: mira en internet, que seguro que encuentras algo. Su nombre, Pipe Areta.
Rápidamente he encontrado en la página del Comité Olímpico Español, las tres olimpiadas en las que participó representando a España entre 1960-1968, medalla de oro en triple salto y en longitud en los juegos Iberoamericanos de 1962, y a parte, numerosas competiciones y records en salto que tardaron en superarse. Montones de páginas en español e inglés, y reseñas en multitud de periódicos. Ya veo que mi padre no exageraba.
Pero lo más curioso, y lo más impresionante, es el descubrimiento de que después de todo esto, de haber grabado un disco (también nos había dicho mi padre lo bien que cantaba el tal Pipe), y de haberse sacado las carreras de filosofía y letras y periodismo...¡se ordenó sacerdote!!!
Así que ya sabéis, amigos de Bilbao. Si os cruzáis por la calle con un cura muy alto, de unos 66 años, y que según creo va con una muleta, tenéis ante vuestros ojos a uno de los mejores atletas españoles de la década de los 60, a parte de cantante... Vamos, que si en lugar de Bilbao viviera en Madrid, ya me había ido a verle, que un tipo así no se conoce todos los días...





